lunes, 8 de octubre de 2018

De caídas y triunfos



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De caídas y triunfos

por  8 octubre, 2018


De caídas y triunfos
El 9 de noviembre  se celebra en Alemania y en todo mundo democrático   la caída del muro de Berlín. Para alguno de nosotros -hace casi 29 años- fue una buena noticia- yo viví el exilio de la RFA- pero para muchos de mis compañeros la noticia fue traumatizante.
Dado que estábamos a pocos días del 14 de diciembre de 1989, fecha en  que Patricio Aylwin fue elegido presidente de Chile. No tuvimos mucho tiempo para discutir  este histórico hito de la historia mundial. A decir verdad, no imaginábamos que la caída del muro era el preludio de la caída del bloque comunista encabezado por la Entonces Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS).
La Unión Soviética encabezada por el presidente Mijaíl Gorbachov, había entrado un par de años antes en una crisis sin retorno, lo que obligó a Gorbachov a las  profundas reformas económicas de la perestroika que finalmente y de todas maneras no impidieron el debilitamiento y finalmente el colapso del bloque comunista.
Lo transcendental del hecho, la caída del muro de Berlín y el derrumbe del bloque soviético- pasó sin pena ni gloria para los miles de los que estábamos trabajando día y noche para derrotar por las urnas al dictador.
Nuestro objetivo  histórico era, en ese momento, única y exclusivamente salir de los 17 años de dictadura militar, la más brutal que se tenga memoria en nuestro país.
El 2 de Enero de 1988 nació La Concertación de Partidos por el NO y ese mismo año,  el 5 de Octubre habíamos ganado el Plebiscito del NO, por lo tanto estábamos seguros que de no escamotearse las cifras, ganaríamos las elecciones.
Tres años antes, habíamos unificado al MAPU  y un grupo que encabezamos Víctor Barrueto como Secretario General y yo como Subsecretario, con una dirección política que conformaban entre otros: Eduardo Benitez, Ernesto Galaz, Jaime Cataldo, Guillermo del Valle, Carlos Montes, Viky Baeza, la entrañable Adriana Sepúlveda (la Polly). En nuestras filas estaban también Oscar Guillermo Garretón, Francisco  Estévez, Enrique Correa, Ismael Llona, y compañeros que ya nos dejaron como el nombrado Eduardo Benítez, Alejandro Bell y Jaime Manusevich, con el firme propósito de contribuir a la unidad de la izquierda con el centro político.
Las características de las discusiones, a veces álgidas en el MAPU, tenían que ver con  la amplitud de la alianza que había que congregar para derrotar a la dictadura en las urnas y conformar un gobierno que diera estabilidad  al proceso de transición democrática. Esta discusión estaba mediatizada por un sector, encabezado por el Partido Comunista, que no estaba por esta estrategia.
Por lo anterior, en mayo de 1989 con el abogado y constitucionalista Francisco Geisse fuimos mandatados por la Comisión Política del MAPU para sondear con dirigentes de derecha cuál era la disponibilidad del gobierno militar para reformar la Constitución Política de 1980. Ciertamente nosotros éramos uno más -y los menos relevantes- en la maraña de conversaciones cruzadas  y que naturalmente encabezaba quien fuera después el “primus inter pares”, o el primero entre iguales (una delicadeza para no herir susceptibilidades  antes de tiempo de los precandidatos a la presidencia de nuestra embrionaria alianza) y posteriormente Presidente de La República de la Coalición, Patricio Aylwin.
Muchos-ahora- critican nuestro actuar, con el argumento que cedimos más de la cuenta ante los militares: Mi pregunta es con que responsabilidad, ante las torturas, exilios, desaparecidos y sufrimiento de la mayoría del pueblo chileno, íbamos a dilatar un acuerdo para acelerar la salida de la dictadura por la vía pacífica.  Es fácil hablar ahora desde el palco, pero la mayoría de los exonerados, torturados, perseguidos y asesinados los pusimos los partidos que conformamos la Concertación, el Partido Comunista y el Mir.
Nos incorporamos como partido al paraguas que  se conformó para organizar el plebiscito y las elecciones posteriores con el resto de conglomerados políticos y que dio vida al Partido Por La Democracia.
Después del  triunfo, cada partido político volvió a su redil y a la ”casa de allegados” que era el PPD en sus inicios, se incorporó al vasto movimiento de partidos y grupos de izquierda y derecha democrática que dio vida a un nuevo partido ya no instrumental sino programático.
La  gente que fijó domicilio permanente en este nuevo conglomerado,  venían del MAPU, Partido Liberal, de las distintas fracciones del Partido Socialista, Izquierda Cristiana, excomunistas,  jóvenes del Partido Radical y muchos universitarios de raíces cristianas y socialistas libertarios.
Finalmente en el Plebiscito del 30 de julio del año 1989 fueron aprobadas en un referéndum, las 54 reformas a la Constitución del 80, lo que permitió la posterior elección parlamentaria y presidencial del 14 de diciembre del mismo año.
Con don Patricio Aylwin como Presidente de Chile electo, iniciamos el proceso de cuatro años de transición a la democracia que, a mi juicio, fue un periodo político de entrega incondicional, unidad en la acción entre el centro político y la izquierda  y con un “animus societatis” inquebrantable, que lamentablemente a 29 años del triunfo del 14 de diciembre de 1989, no se vio en la fenecida Nueva Mayoría.
El trabajo y los sacrificios para lograr el triunfo de la democracia sobre la tiranía involucró a millones y no es el fruto de la mente de un grupo de iluminados que realizó la campaña del No. Y tampoco  es el resultado de los que fuimos dirigentes de los partidos que conformaron la Coalición de Partidos por la Democracia. Fue una gesta heroica de los que, sin pertenecer a una ideología o grupo y desde un lugar modesto en la sociedad, aportó  con su grano de arena para transformar la pena en alegría y el miedo en energía para que nuestros hijos y los hijos de ellos transiten en paz y democracia.
Son miles las víctimas de la dictadura  a las que tenemos que honrar en estas fechas, recordando siempre que sin el sacrificio de ellos no habríamos llegado donde estamos.
La mejor forma que tenemos los que trabajamos en esos años por una democracia plena- que todavía no alcanzamos- es defender los cambios que impulsamos, y crear las condiciones para una nueva sociedad más equitativa.
Como dice la Proclama por la Unidad, que un amplio grupo de dirigentes políticos  suscribimos hace algunos días atrás: “Al día de hoy, nuestro país enfrenta desafíos propios del siglo XXI, que se traducen en lograr cambios que permitan asegurar mayores niveles de desarrollo para la población, reduciendo las desigualdades y distribuyendo el poder de forma tal, que la democracia recobre legitimidad entre la ciudadanía.  
Para ello, el progresismo debe perseguir una verdadera revolución ética, que asegure que el poder del dinero no prevalezca por sobre la búsqueda del bien común.
Por eso, en el marco de este aniversario, hacemos un fuerte y claro llamado a todas fuerzas sociales y políticas de centro izquierda a trabajar por la Unidad”
En relación a esta Proclama por la Unidad, ustedes se preguntaran y con razón, donde está la propuesta seria respecto a una sociedad igualitaria y democrática. Las fuerzas que lo conforman, estuvieron en el gobierno durante muchos años esgrimiendo banderas políticas semejantes, sin concretarlas. De lo contrario no  explica que por segunda vez le entregamos el gobierno a la derecha.
En el artículo que escribí en El Mostrador  ”La nueva era”, sostengo que: Muchos no se han dado cuenta que el antiguo régimen ha muerto y hay que crear un nuevo orden. A este periodo, donde lo antiguo murió y lo nuevo no acaba de nacer, Tito Libio lo llamó  Interregno.
La situación de desesperanza extrema que estamos viviendo en el progresismo se expresa en  una crisis profunda caracterizada por el “hecho que lo viejo está muriendo y lo nuevo no puede nacer: en este interregno aparece una gran variedad de síntomas mórbidos” nos grafica Antonio Gramsci, en sus “Cuadernos de la cárcel”.
Gramsci, actualizó la idea de interregno,” para definir una situación en que los viejos modos de hacer las cosas ya no funcionan, pero las formas de resolver los problemas de una manera efectiva aún no existen o no las conocemos”.
El espacio de los partidos políticos es estrecho y han dejado ser los instrumentos indispensables del conjunto de demandas sociales, como dice muy acertadamente Alain Touraine, porque se mueven “entre la multiplicación de los lobbies, por una parte, y el aplastamiento de las demandas sociales por acción de los ideólogos y los aparatos políticos, por la otra”.
Según Toureine, “cuando más un partido político se siente portador de un modelo de sociedad, en lugar de ser un simple instrumento de formación de decisiones políticas, más se debilita la democracia y más subordinados están los ciudadanos a los dirigentes de los partidos”. En todo caso, el sociólogo francés afirma y con justa razón que la democracia no se fortalece por la debilidad de la sociedad política, ni por el sometimiento a los intereses económicos o a las demandas de la minoría.
Algunos sociólogos, entre ellos, Zigmunt Bauman, piensan que quizás ya se está produciendo en cambio de era: Que es posible que estemos a nivel mundial, en el medio de una revolución, y no nos hemos dado cuenta.
En todo caso, soy un optimista y creo que el nuevo progresismo está naciendo, y se levantará sobre las cenizas de las obsoletas estructuras partidarias actuales

jueves, 20 de noviembre de 2014

Amaras a tu projimo

Amaras a tu prójimo
Claudio Vásquez Lazo
Ex Embajador

La prensa informa que un grupo de consejeros del partido de derecha Renovación Nacional, pide justificar el Golpe Militar y que no se retire de la declaración de principios que se discutirá el próximo fin de semana en el consejo doctrinario a efectuarse en Pucón:  “ RN justifica y reconoce la intervención militar del 11 de septiembre de 1973 como única solución frente al totalitarismo marxista existente que promovió la lucha armada” .
L a ex directora de la Junji, Ximena Ossandón explicó que la intención es remitirse al contexto del Golpe, lo que no implica-según ella- aceptar muchas de las cosas que pasaron después y que atentan contra los derechos humanos.
Las declaraciones de la señora Ossandón y sus amigos de RN no me causan sorpresa alguna porque hasta hoy día, cuarenta y un años después los responsables civiles de las matanzas, desapariciones, salvajes torturas y exilio de miles de compatriotas no dan señales de arrepentimiento, es más justifican los crueles vejámenes a los derechos humanos que acompañaron el golpe militar.
Muchos creyeron ver, cuando se cumplieron los cuarenta años del golpe y muerte del Presidente de la República Salvador Allende algunos signos de revisión de la postura de apoyo irestricto al gobierno genocida del general Pinochet. Pero no se engañen los ciudadanos: Los cimientos del mal nunca se han desmontado en nuestro país, al contrario, todo se ha ocultado bajo un manto de impunidad que indigna la conciencia de los millones de víctimas que hasta hoy claman por justicia y reparación del daño causado.
Hannah Arendt, en La banalidad del mal, nos recuerda que los barbaros actos de crueldad, en distintas partes del mundo, son ejecutados dentro de un sistema que permite que se consumen actos de exterminio. Este es el sistema que imperó en nuestro país y nos mostró una sociedad  profundamente enferma, que perdió  toda ética y moral.
Creen ustedes que dejamos de estar enfermos ?.  Yo creo que no. 
En Chile no habrá reconciliación mientras persista esta contumaz defensa de la barbarie a la que fuimos sometidos ciento de miles de ciudadanos por el solo hecho de pensar distinto. Nada justifica los horrendos crímenes cometidos y no solo hablo de asesinatos, sino de las torturas físicas y sicológicas de millones, de  las exoneraciones, expropiaciones, las violaciones de niños y mujeres indefensas, durante los 17 años que duro la dictadura militar.
Yo espero, que en el encuentro doctrinario de RN en donde hay muchos militantes que se dicen cristianos, recuerden que en la Biblia hay mandamientos morales revelados de las palabras de Dios. Dichos mandamientos tienen que ser obedecidos por los creyentes: No mataras a tu prójimo; Amaras a tu prójimo como a ti mismo. Durante largos y penosos años de dictadura muchos pisotearon el mandato de la única autoridad a la que tenían que obedecer y esa era no la voz del dictador, sino del Dios todopoderoso que dicen seguir. Por lo mismo duele tanto que a vista y paciencia de los ”cómplices pasivos” como los denomino el ex Presidente Sebastián Piñera, y con la participación activa de muchos “demócratas” hoy activos militantes  de la UDI y RN, Se cometieran tantos actos que ofenden la moral cristiana o laica.
La historia de  salvación de las sociedades y las personas nos enseña que sin arrepentimiento no hay perdón.

martes, 21 de junio de 2011

Sociedad Decente, Sociedad Feliz

Sociedad Decente, Sociedad Feliz

“La política debe concurrir a este propósito. Por desgracia, en buena parte del mundo la política tradicional genera lo opuesto: infelicidad, incertidumbre y desesperanza en las personas.”

En estos momentos en que muchos chilenos estamos viviendo momentos difíciles es más necesario que nunca confrontar ideas y propuestas que nos permitan seguir construyendo un Chile libertario, que combine el desarrollo económico con niveles progresivos de igualdad y bienestar. ¿Podemos decir que en nuestra vida nos hemos cateterizado por ser agentes del cambio?

Ampliar las libertades ciudadanas, garantizar mayor acceso femenino a niveles de decisión, respetar a la Tierra ; aceptar la diversidad sexual, respetar los derechos del niño, el anciano y las etnias; impulsar reformas a la educación, laborales y previsionales: ésas han sido algunas de nuestras preocupaciones. El desafío que tenemos es aprender de los errores pasados. Imaginar la sociedad que queremos requiere un dialogo confrontacional de ideas, por la atingencia de poner la idea de felicidad como un eje central del discurso político, en un mundo partidario progresista aquejado de una alarmante ceguera.
Los movimientos sociales han puesto énfasis en los cambios reales aquí y ahora. En el país somos mayoría los que pensamos que el movimiento social quiere una patria inclusiva, donde libertad, igualdad y felicidad sean prioridades ineludibles. En el mundo, el capital es cada vez más globalizado, dice el sociólogo italiano Mauricio Lazzarato. La relaci6n capital trabajo no garantiza la seguridad social "desde el nacimiento a la muerte" y eso genera inseguridad. Estamos ante una acumulación capitalista que no se funda solo en la explotaci6n del trabajo en sentido industrial, sino en la explotaci6n del conocimiento, 1a vivienda, la salud, el tiempo libre, la cultura, los recursos relacionales entre individuos, el imaginario, la formaci6n del hábitat. No se venden bienes materiales o inmateriales, dice Lazzarato, sino formas de vida, comunicación, educación, estándares de socialización, vivienda, transporte.
La globalización, según el sociólogo, "no es sólo extensiva (deslocalizaci6n), sino intensiva, y concierne tanto a los recursos cognoscitivos, culturales, afectivos y comunicativos (de la vida de los individuos) como los territorios, los patrimonios genéticos (humanos, vegetales y animales), los recursos de la vida de las especies y del planeta (el agua, el aire)
Aristóteles asignó gran importancia al estudio de la felicidad. Para el filósofo, el bien más elevado es la felicidad y todos se proponen alcanzarla. La felicidad consistía -entre otras cosas- en poseer la sabiduría. Según él, la tarea de los seres humanos es el supremo bien, que solo se logra por la política. En el siglo XVIII, el filósofo ingles Jeremy Bentham sostenía que la mejor sociedad es aquella en que sus ciudadanos son más felices. En ética y moral (ámbito privado), tanto para Aristóteles como para Bentham la acción mejor será la que otorgue felicidad a mayor número de personas. EI economista Richard Layard, en "La felicidad", dice que "este es el máximo principio de la felicidad: fundamentalmente igualitario, porque la felicidad de todos cuenta por igual; y también fundamentalmente humano, porque sostiene que en última instancia lo que importa es lo que sientan las personas".
Algunos piensan que la felicidad es un bien privado. EI filósofo Thomas Hobbes propone que deberíamos pensar en los problemas humanos considerando a los hombres "como si acabaran de brotar de la tierra y, de repente (al igual que los champiñones) llegaran a la total madurez, sin ningún vínculo entre ellos". En cambio, yo lo pienso como algo colectivo: así como la política es una necesidad que no podemos eludir para la vida humana, la felicidad es algo relacionado con mi mente y la de otros.
En una mente pública. Hannah Arendt habla de felicidad pública para expresar que de lo que se trata es "asegurar a muchos el sustento y un mínimo de felicidad", en contraposici6n a la antigüedad, cuando unos pocos se ocupaban de la filosofía (política) en desmedro de la mayoría. EI humano, dice Arendt, no es autárquico, sino que depende en su existencia de otros.
La vida que vale la pena es la por crear un mundo más feliz: donde no trabajen 242 millones de niños entre 5 y 17 años de edad (según la OIT), el salario de la mujer sea el mismo que el del hombre por igual trabajo, no se avale la desigualdad que generan sociedades indecentes como la nuestra. La decente es aquella en que los menos no humillan y avergüenzan a los más.

Claudio Vásquez Lazo, Ex Embajador

viernes, 17 de junio de 2011

INDIGNADO

INDIGNADO





Perdí la casa familiar en un remate por deuda a un banco; quedamos mi esposa y nuestros tres hijos en la calle. Ahora tenemos que buscar apremiados por el desalojo pronto algo para arrendar y empezar de nuevo. El mercado es cruel decía el Presidente Aylwin y mucha gente se carcajeaba: Las víctimas “del mercado” no nos reímos para nada, solo lloramos nuestra suerte y maldecimos las leyes que permiten las escandalosas expropiaciones de los bancos y financieras afines.
En estos meses traté de “convencer” al banco que me dejara vender la casa- tenía ofertas que me habrían permitido pagar la deuda y quedarme con un remanente – pero todo fue inútil porque según el ejecutivo bancario es mejor tener pájaro en mano, embargo mediante, que arriesgarse con un cliente que está en DICOM.
Seguramente los que han sufrido la pérdida de su casa en un remate bancario se habrán dado cuenta que existe una vinculación estrecha entre los ejecutivos bancarios, funcionarios judiciales y verdaderas mafias que compran casas a precios ridículos a vista y paciencia del señor juez. ¿UD. No se indignó? Yo sí, pero sé que nadie acudirá en mi auxilio. Nada puedo esperar del Parlamento, porque siempre legislaran a favor del gran capital; hace rato que muchos fueron coaptados por la vía de prebendas de todo tipo. La única manera de terminar con esto es democratizar los partidos políticos y la generación del parlamento.
El bipartidismo excluyente en el que nos encontramos tiene que ser borrado del escenario político nacional. Los dos bloques partidarios colapsaron y hoy son un remedo, un pálido reflejo de lo que podría denominarse una sociedad democrática.
Cuando quede cesante por cerca de dos años, el Dicom me sepultó en el limbo de los muertos en vida por no pago de las cuotas del crédito hipotecario y otros por atrasos en el pago de la universidad y del colegio de mis hijos menores. ¿Quién te socorre si eres de las capas medias? Como tienes un par de televisores, refrigerador un poco más grande y eres “propietario de una casa” -aunque esté hipotecada y embargada por una institución financiera- estás liquidado y tienes que esperar a ser considerado pobre por el Estado. De nosotros ni la Concertación ni menos este Gobierno se preocupan: somos considerados pudientes porque tenemos un auto -aunque tenga once años- y por lo tanto fuera de toda ayuda.
Seguramente muchos de ustedes han sido estafados con los intereses abusivos de los bancos, casas comerciales, cuentas telefónicas, electricidad, agua potable, gas. Un ejemplo paradigmático es el caso de multitienda La Polar: Miles de deudores de esa casa comercial fueron “re pactados” sin que ellos supieran y hoy tienen que pagar hasta veinte veces la deuda original. ¿Quién sanciona estas prácticas abusivas? Nadie y podemos esperar sentados que se legisle en la defensa real de los consumidores en el llamado SERNAC financiero.
Se ha preguntado porque no canaliza su indignación y protesta en la calle con todos los indignados que hoy no están dispuestos a seguir siendo víctimas de abusos.
Que me dicen de la concentración económica vergonzante que significa que un reducido grupo de familias controlen el 80% del sistema económico nacional? Cree UD. Que hay que dejar que el mercado funcione. Le gusta la colusión de precios de las tres cadenas farmacéuticas, La gasolina, los bancos, las telefónicas, los supermercados, el transporte sub urbano, las Isapres.
Yo provengo, como tantos chilenos, de una familia numerosa que siempre vivió en el umbral entre la amplia capa media y el proletariado ilustrado, aspiracional, que busca a través de la educación dar el gran salto que lo ponga en un mejor lugar dentro de la escala socio-económica que rige nuestro país. El gran sueño era tener hijos con una carrera y casa propia. Ese sueño en el pasado era posible: La educación básica y media era gratuita y buena- aunque hay que reconocer que la cobertura era limitada-, en la universidad la Junta de Auxilio Escolar y Becas- mi caso- te permitía estudiar sin sobresaltos.
Hoy la educación, es elitista, clasista, por lo tanto excluye a las grandes mayorías y las expulsa al peor de los mundos, dejando a un grupito de hijos de papa, de familias pudientes, por supuesto con el conocimiento necesario para dominar en el mundo del trabajo, las finanzas, el Estado. La educación tiene que actuar como palanca de la movilidad social y como bien público el Estado no puede desentenderse de su responsabilidad de asegurar la calidad de los colegios municipalizados. La educación no es un producto transable en el mercado, no debería serlo, pero en Chile es una mercancía en la que siempre gana el más pudiente.
En la educación superior - un buen negocio para los dueños- ¡nos dicen que las universidades privadas son sin fines de lucro! Esto si no fuera fuente de tragedias familiares, seria para la risa. A quien quieren engañar los accionistas de las universidades privadas y el Estado Chileno. Son cientos de miles los alumnos que desertan de las universidades porque les es imposible a sus familias pagar los altos aranceles mensuales.
En Chile todo está concentrado en una elite oligárquico- aristocrática que no cederá ni un ápice del poder conquistado a sangre y fuego. Lo malo es que nosotros- la Concertación- no sólo no fuimos capaces de desbancar a esta elite, sino que con nuestras políticas la reafirmamos en el poder real: el control de todos los medios de producción económicos. En efecto, como no bastaba con lo que tenían permitimos la expropiación de empresas productivas en manos del Estado a precio vil y el control del agua potable, la generación y distribución de la energía eléctrica , el gas, ferrocarriles, derechos de agua, la educación, etc. etc. La función del Estado es hoy por hoy en Chile es la de oprimir al ciudadano y reprimirlo cada vez que sea necesario, por el bien común que en nuestro caso es el buen funcionamiento de la economía de mercado.
Por el buen funcionamiento del mercado los salarios tienen que ser bajos y peor si Ud. es mujer; la seguridad social paupérrima y si ustedes son viejos son maltratados con la pensión, la salud. Lo que se avanzó con los gobiernos concertacionistas lo está desmontando el “gobierno de los empresarios”.
Como otros chilenos, los que fuimos exonerados, exiliados, asesinados y desaparecidos, las pensiones no superan los $ 140.000 pesos mensuales. Esta es una burla para la que se prestó la concertación y la derecha y que tiene a muchos compatriotas viviendo miserablemente. En mi caso el Ministerio del Interior aprobó mi calidad de exonerado el año 2006, pero hasta ahora no he recibido nada porque me faltan 11 meses de cotizaciones y cuando jubile en dos años más lo que recibiré mensualmente no superara los $ 120.000 porque tengo una laguna de trece años en las cotizaciones. En todo caso, soy un afortunado porque en este país la gente de mi edad esta frita, nadie les da trabajo y yo tengo uno modesto pero trabajo al fin.
Parodiando al filósofo judío-francés Stéphane Hessel en su libro (Indignez-vous) Indignaos, tengo por qué indignarme y ponerme de pie para junto a todos los que quieran cambiar el estado de cosas actual. Marchemos para abrir las Grandes Alamedas, como quería Allende, a los derechos ciudadanos hoy día conculcados por los poderes omnímodos del dinero.
Hessel nos dice que el poder del dinero no ha sido nunca tan grande, tan insolente y tan egoísta con sus propios servidores. Los bancos, una vez privatizados, se preocupan mucho por sus dividendos y por los altos salarios de sus gerentes, no por el interés general. La brecha entre los más pobres y los más ricos no ha sido nunca tan grande, ni la búsqueda del dinero tan apasionada.
Me indigna ver como la soberanía popular ha sido coaptada por verdaderas camarillas que controlan los aparatos de los partidos políticos. Lo anterior más la falta de de instancias democráticas en el seno de los movimientos sociales y el sistema binominal: Permiten que las elites se eternicen en el poder y sean reactivas al cambio. El sistema político en nuestro país colapsó y la única manera de cambiarlo es demostrando unidad de propósito de todos los indignados.
Con Hessel invito “a cada uno de vosotros, que tengáis vuestro motivo de indignación. Es algo precioso. Cuando algo nos indigna, como a mí me indignó el nazismo, nos volvamos militantes, fuertes y comprometidos”
Con el Filósofo antifascista y redactor de la Declaración de los Derechos Universales del Hombre (1948) de 93 años, podemos sumarnos a la corriente de la historia que nos conduce a más justicia y libertad. Este camino no es fácil pero tenemos la obligación de recorrerlo por la vía de la no violencia porque “hay que entender que la violencia vuelve la espalda a la esperanza. Hay que preferir la esperanza, la esperanza de la no-violencia. Es el camino que debemos aprender a seguir. Tanto por parte de los opresores como por parte de los oprimidos, hay que llegar a una negociación para acabar con la opresión; esto es lo que permitirá acabar con la violencia terrorista. Es por eso que no se debe permitir que se acumule mucho odio” nos dice Hessel.
Santiago 6 de junio de 2011
Claudio Vásquez Lazo
Ex Embajador

viernes, 3 de diciembre de 2010

DIARIO LAS ULTIMAS NOTICIAS

Reconciliación e Informe Rettig


Por Claudio Vásquez L.


A medida que se acerca la entrega del informe elaborado por la Comisión Verdad y Reconciliación, han comenzado a conocerse las expectativas que despierta en las organizaciones sociales y políticas este importante documento.
Sin embargo, me parece que detrás de las variadas posiciones que se expresan, no existe consenso en cuanto al real significado que dicho informe tiene para la futura convivencia del país.
Lo que está en juego es la posibilidad concreta de que los chilenos podamos mirar el futuro, asumiendo los hechos ocurridos como un drama en el que todos -en diferentes grados- tenemos una cuota de responsabilidad. Para esto es indispensable, en primer lugar, conocer la verdad. No es posible imaginar que las heridas se curan con el simple hecho de tapadas o negadas.
La verdad representa el primer paso para recuperar la memoria olvidada y comenzar a acercamos a un justicia que es imprescindible para dar un salto definitivo en el camino de la reconciliación.
En segundo término, el país requiere volver a creer en la justicia, como la instancia de regulación de aquellos excesos que atentan contra la convivencia diaria. Y esto no es tarea fácil pues, en los últimos años, la credibilidad en la justicia se ha puesto en duda, no sólo en el ciudadano común, sino también en aquellas personas ligadas a ella.
En tercer lugar, se debe comprender que el Gobierno creó esta comisión con el objetivo de sanear a una sociedad que fue capaz de permitir que en su seno ocurrieran hechos dolorosos, pero que no está dispuesta a aceptado nuevamente. Esto requiere, por un lado, de una toma de conciencia colectiva y, por otro, de la reparación del daño causado, tanto moral como materialmente.
Un último concepto dice relación con la reconciliación.
Quizás para un sector reconciliación implique "borrón y cuenta nueva", posición que, de alguna forma, estaría sustentada por personas a quienes la violación a los derechos humanos les llega como una situación ajena y distante. Para otro sector, que sufrió de cerca el problema, puede ser sinónimo de venganza o sólo de castigo.
Sin embargo, para la gran mayoría de los chilenos -que aspira a convivir en democracia y en una patria donde todos tienen cabida- la reconciliación es la oportunidad histórica de superar un pasado doloroso y recuperar la dignidad de pueblo. Es también el momento de volver a tener confianza en las Fuerzas Armadas como instituciones fundamentales de la nación, no deliberantes y subordinados al poder civil. Representa, además, la reafirmación de valores trascendentales, como lo es el respeto a la vida y a la dignidad humana. Pero, por sobre todas las cosas, representa la renovación del compromiso con el ordenamiento democrático, como aquel sistema capaz de proteger y resguardar a las personas y sus derechos, de manera que nunca más en Chile se repitan los hechos que tanto dolor provocaron al país entero.
DIARIO LAS ULTIMAS NOTICIAS

Reconciliación e Informe Rettig


Por Claudio Vásquez L.


A medida que se acerca la entrega del informe elaborado por la Comisión Verdad y Reconciliación, han comenzado a conocerse las expectativas que despierta en las organizaciones sociales y políticas este importante documento.
Sin embargo, me parece que detrás de las variadas posiciones que se expresan, no existe consenso en cuanto al real significado que dicho informe tiene para la futura convivencia del país.
Lo que está en juego es la posibilidad concreta de que los chilenos podamos mirar el futuro, asumiendo los hechos ocurridos como un drama en el que todos -en diferentes grados- tenemos una cuota de responsabilidad. Para esto es indispensable, en primer lugar, conocer la verdad. No es posible imaginar que las heridas se curan con el simple hecho de tapadas o negadas.
La verdad representa el primer paso para recuperar la memoria olvidada y comenzar a acercamos a un justicia que es imprescindible para dar un salto definitivo en el camino de la reconciliación.
En segundo término, el país requiere volver a creer en la justicia, como la instancia de regulación de aquellos excesos que atentan contra la convivencia diaria. Y esto no es tarea fácil pues, en los últimos años, la credibilidad en la justicia se ha puesto en duda, no sólo en el ciudadano común, sino también en aquellas personas ligadas a ella.
En tercer lugar, se debe comprender que el Gobierno creó esta comisión con el objetivo de sanear a una sociedad que fue capaz de permitir que en su seno ocurrieran hechos dolorosos, pero que no está dispuesta a aceptado nuevamente. Esto requiere, por un lado, de una toma de conciencia colectiva y, por otro, de la reparación del daño causado, tanto moral como materialmente.
Un último concepto dice relación con la reconciliación.
Quizás para un sector reconciliación implique "borrón y cuenta nueva", posición que, de alguna forma, estaría sustentada por personas a quienes la violación a los derechos humanos les llega como una situación ajena y distante. Para otro sector, que sufrió de cerca el problema, puede ser sinónimo de venganza o sólo de castigo.
Sin embargo, para la gran mayoría de los chilenos -que aspira a convivir en democracia y en una patria donde todos tienen cabida- la reconciliación es la oportunidad histórica de superar un pasado doloroso y recuperar la dignidad de pueblo. Es también el momento de volver a tener confianza en las Fuerzas Armadas como instituciones fundamentales de la nación, no deliberantes y subordinados al poder civil. Representa, además, la reafirmación de valores trascendentales, como lo es el respeto a la vida y a la dignidad humana. Pero, por sobre todas las cosas, representa la renovación del compromiso con el ordenamiento democrático, como aquel sistema capaz de proteger y resguardar a las personas y sus derechos, de manera que nunca más en Chile se repitan los hechos que tanto dolor provocaron al país entero.

Un Tigre Sin Corazón

Diario La Época jueves 2 de diciembre de 1993

Un Tigre Sin Corazón


CLAUDIO VASQUEZ L.




Se ha generado una discusión sobre el tema de los valores distintivos del país y la amenaza de su supuesto abandono. Se detecta una cierta va¬guedad en la identificación de los su¬puestos responsables: el modernismo, el desarrollo, el consumismo, pero sobre todo determinadas ideologías "relativistas", que cuestionarían las verdades inmanentes e inmutables. Sin decirse en forma explícita, se podría deducir que semejantes acusaciones son imputables a los sectores laicos del espacio político-partidario.
¡Es decir, una cruzada moral bien puede ir de la mano de determinadas aspi¬raciones electorales, sobre todo en período de campaña! Pero, aunque cuestionable éticamente, el sutil aprovechamiento electoral no es lo más importante.
De lo que a nuestro juicio se trata es de revisar hasta qué punto y desde dónde aparecen amenazados los tan mentados ''valores patrios". Es legítimo que la políti¬ca se preocupe de temas que trascienden lo meramente electoral, por un lado, y lo relativo a los intereses económicos de corto plazo, por otro. Es por lo demás una preocupación que debería existir siempre, al margen de las coyunturas.
Es innegable que basta una simple mirada para poder constatar una situación de crisis generalizada en diversos ámbitos de la sociedad. Esta crisis tiene relación con aspectos fundamentales de la vida espiritual y material de los chilenos.
El problema reside en sus orígenes. N o creemos que esta crisis pueda ser imputa¬da a una carencia o a un abandono de determinados valores trascendentales e inmanentes. N o, dicha explicación nos resulta demasiado abstracta e inasible.
Por ahí no va, pues, el problema. Si de valores se trata, hay que referirse a uno muy particular y que vemos crecientemen¬te cuestionado: el de la solidaridad. Esta tiene muchos nombres y puede ligarse a muchas cosmovisiones o convicciones de fe: llamémosla como la llamemos, siempre estaremos hablando de lo mismo.
En medio del desarrollo conviven per¬sonas cuya dignidad se ve puesta a prueba a diario. Y no me refiero sólo a los mendi¬gos, a los más pobres de los pobres. Si proyectamos las cosas, podríamos llegar a la conclusión de que este mundo de impe¬tuoso desarrollo económico carece efectivamente de espíritu.
Hasta ahí estamos de acuerdo. Pero esta falta de espíritu, que yo llamo simple¬mente falta de solidaridad, no se debe ni a ideologías foráneas o perversas, ni a "rela¬tivismos" ni "permisivismos" morales de tipo alguno. Se debe básicamente a un modelo de desarrollo sustentado en una competencia a ultranza, que aplasta la soli¬daridad y amenaza la convivencia.
No estamos demandando nada excepcional. Ningún experimento que pudiera cuesionar las bases del desarrollo alcanzado. Ninguna medida que atente contra los indicadores macroeconómicos. Estamos pidiendo simplemente la introducción de una verdadera y efectiva política social de mercado.

Claudio Vásquez Lazo fue encargado de negocios de Chile en Centroamérica.